una tarde de lluvia junto a su gatito, ella cerro los ojos, y lentamente puso su mano en la ventana, mientras el gatito la miraba, ésta le decía que estaba afuera admirando la lluvia igual que ella, el gatito extrañado dio un maullido y se acurruco en sus piernas, como un caracol. pero esta chica no se quedaría tranquila, la certesa de que se encontraba afuera, la hizo salir rápidamente, olvidando todo y claramente votando a su gatito, olvidando lo por completo.
corrió bajo la lluvia, sin ver a donde ir, sólo corrió, para luego caminar, detenerse y sentir como la lluvia caía sobre ella, como pasaba por su cabeza para llegar lentamente hasta sus pies, empapándola de un nuevo sentimiento, provocando que algo más cayera sobre su piel, finalmente muy dentro de ella, se dio cuenta que lo había perdido.
todas las noches ella se sentaba junto a la ventana, mas pálida que nunca, abase de que no comía, y no se cuidaba, sólo esperaba a sentir nuevamente lo de aquella noche, pero hubo un vuelco que ella no esperaba, en las noches cuando la fatiga y el cansancio la tomaban a su cama, ella encontraba algo que no imaginaba, más que un sentimiento una forma, y aquello que perdía durante los días de espera lo encontraba en su descanso.
había vida nuevamente, las flores parecían tener aroma nuevamente, la luna era mas brillante cada noche, en cada forma, había alguien que cambiaba también, pero en una conducta extraña, cada vez que ella iba en su busca, abrazada de una cálida siesta, el pequeño gato llegaba a interrumpirla repetidas veces, frustrando el encuentro.
ella cansada de las interrupciones, con un dolor en su mirada le explico, que era feliz y que no importaba lo que tuviera que dejar, con tal de estar con aquello que había esperado y buscado con tanto anhelo, el gatito maullo y agacho la mirada, se acerco a ella y comenzo con su ritual de ronroneo para hacerla dormir, volviendo se parte y complice de un deseo extraño por estar con algo que no se sabia si era real, bueno lo era en su mente, en sus sueños, y de su cabeza nada ni nadie la haría cambiar.
